sábado, marzo 25, 2006

 

El método científico: ¿ese gran desconocido?

Hoy vamos a hablar del método científico. Por muy científico que suene (que lo es), no es más que una generalización formal de la manera intuitiva en que todos razonamos. Me explico:

Vamos a darle una pelota a un niño pequeño que nunca ha visto algo parecido. ¿Qué hará el niño?

Primero, se acercará a la pelota, la mirará y empezará a tocarla. Probablemente se le caerá al suelo o la arrojará. Entonces se dará cuenta de que la pelota rebota. El niño verá en esto un buen método para divertirse y romper todas las ventanas que pille en su camino, así que empezará a pensar en el funcionamiento de esa pelota mágica. Verá enseguida que cuanto más fuerte la bote, más alto llegará después, y que dependiendo del ángulo con el que la tire, la pelota saldrá en una dirección o en otra. Así el niño cree haber encontrado una serie de pautas que parece que sigue la pelota en casi cualquier situación. Nuestro pequeño investigador empezará entonces a comprobar si su idea de cómo funciona la pelota es correcta, cambiando algunas condiciones: intentará hacerla rebotar contra un suelo en pendiente, la tirará contra las paredes y por supuesto contra su inocente hermanito (ya se sabe, la investigación es muy sacrificada). Después de un número considerable de pruebas se dará cuenta de si su idea es correcta, es decir, si la pelota irá donde él cree que va a ir. Es en este punto cuando el niño cogerá soltura con el balón, ya que él solito ha desarrollado una teoría sobre el funcionamiento del balón. Es capaz de predecir con bastante precisión la trayectoria del balón antes de botarlo.

Probablemente el niño no piense la mayor parte de todo esto, pero realiza cada paso de forma subconsciente, porque es un ser racional y esa es la forma lógica de actuar. El niño nunca creerá ciegamente por sí mismo que la pelota va a volar, y por ello no la tirará por un puente (en caso de que la aprecie) antes de asegurarse de que no va a perder su valioso juguete.

Pues bien, este niño acaba de explicarnos a todos nosotros una de las claves del desarrollo científico de la humanidad. El pequeñajo, sin enterarse, nos acaba de explicar cada una de las partes del método científico:

1. Observación: Se trata de aplicar los sentidos a un fenómeno para tener una primera toma de contacto (el niño mira la pelota, la toca y probablemente la chupa: intenta aplicar todos sus sentidos para conocer más sobre la pelota. Luego ve lo que ocurre al tirarla).

2. Inducción: Este paso consiste en, a partir de la observación, extraer una especie de principio más o menos general del fenómeno (el pequeño empieza a hacerse una idea del funcionamiento de la pelota).

3. Hipótesis: Es una idea, de momento sin fundamentos sólidos, que el experimentador toma acerca del comportamiento del fenómeno. Por sí misma no tiene fuerza, ya que no es algo que haya sido comprobado (en nuestro caso serían las pautas que el niño cree que sigue la pelota al rebotar).

4. Experimentación: Este es el punto más importante de todo el método. Trata de probar la validez de la hipótesis (el niño va cambiando las condiciones en las que bota la pelota para comprobar si se ajustan a lo que él piensa que va a hacer).

5. Demostración o refutación: Tras un gran número de experimentos, cambiando las condiciones, se comprueba si la hipótesis satisface el comportamiento real del fenómeno o bien si se comporta de una manera diferente. En este caso se debe retroceder al primer punto y empezar nuevamente el proceso para modificar la hipótesis (el niño comprueba para su satisfacción que su hipótesis era correcta).

6. Conclusiones: Pensando acerca de todo el proceso se crea una teoría. Vemos por tanto que una teoría es algo que ya SÍ tiene un fundamento sólido, al contrario de la hipótesis.

Así un niño sin ninguna idea inicial ha conseguido, gracias al método científico, ¡convertirse en un as de la pelota!

El método científico no es ninguna herramienta infalible. Ha habido, hay y siempre habrá cambios radicales en los cimientos de todas las ciencias, pero sin lugar a dudas es el mejor método del que disponemos para comprender el mundo que nos rodea.

Así que ya sabéis, queridos lectores, cuando os enfrentéis a una nueva situación, dejad salir al niño interior y dejad que él resuelva el problema por vosotros ;)

Comments:
Un ejemplo practico de metodo cientifico

 
Humm, curioso.. pero inútil ;)

Gracias por el enlace pipistrellum!
 
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